Romina Stoessel, única brigadista mujer en la línea de fuego en el Delta: “Más allá de que aparezca el cansancio o el calor, lo único que querés es salir adelante y combatir”
Oriunda de Carhué, Romina es licenciada en Gestión Ambiental y Brigadista. Cómo fue combatir el fuego en uno de los incendios más graves del último tiempo y la necesidad de que el trabajo suyo y de sus colegas sea jerarquizado.
La provincia de Corrientes sufrió
incendios forestales durante los últimos meses, que afectaron aproximadamenteel 15% del territorio de la jurisdicción. El esfuerzo por combatir el fuego,
llevó a que expertos de todo el país sean convocados para colaborar. Entre esas
personas, estuvo Romina Stoessel, con una connotación que merece ser destacada:
fue la única mujer en la línea de fuego.
Romina es oriunda de Carhué y es
licenciada en Gestión Ambiental. Luego de hacer voluntariados en el Parque
Nacional Lanín, realizó el curso correspondiente y rindió para ser brigadista.
“Actualmente estoy trabajando en el Parque Nacional El Palmar, en Entre Ríos,
hace un año y algo. Diariamente se da la parte que no se conoce o la parte
oculta. Los brigadistas no solamente trabajamos en incendios forestales, sino
que durante el año dependiendo la zona o el Parque hacemos mucho trabajo de
mantenimiento, de sendero, poda. En este parque se trabaja mucho con el sistema
de cortafuegos, que se mantiene todo el año y es lo que nos otorga una tasa
baja de incendios. Es nuestro medio de protección. Al tener buenos cortafuegos,
ante cualquier foco podemos controlarlo enseguida”, contó Romina a este medio.
Sin embargo, los primeros meses
de este año trajeron aparejadas tareas fuera de la rutina, al ser convocada
para trabajar en Corrientes. “En realidad, había focos en el sur, estaban los
focos de Corrientes. Veníamos de bastantes movimientos. En diciembre tuvimos
salidas a contribuir en Santa Fe, otro grupo fue trasladado al sur y otra tanda
nos tocó ir a Corrientes. Desde acá fuimos cuatro brigadistas más el jefe de
ICE, que es Incendio, Comunicaciones y Emergencia. Fui con mi jefe de
cuadrilla, dos compañeros más y el jefe”, recordó la brigadista.
Respecto a cuál fue la misión de
su equipo, dijo: “Cuando se dan estos operativos, se establece un comando, que
funcionó en San Miguel, Corrientes. A su vez, dependemos del Sistema Nacional
de Manejo del Fuego, que nos nuclea. Desde ahí se despachaba la gente a
diferentes lugares. Algunos iban y venían todos los días en helicóptero. A
otros nos mandaron desde ahí a otros lugares. A nuestro grupo nos mandaron a
Cambyretá. Ahí lo que hicimos fue proteger las estructuras, básicamente,
durante cuatro días. Cuando el peligro se dio de baja, que dos días antes cayó
un rayo en otra parte de Corrientes, nos trasladan en helicóptero a Iberá, que
fue el otro lugar donde nos tocó trabajar. Ahí íbamos a hacer colaboración,
pero el trabajo era dentro del área de Parques, y como Palmar está
experimentada en lo que son quemas prescriptas, quedamos un poco a cargo”.
Las imágenes del fuego fueron
realmente impactantes. Sin embargo, estar frente a frente con un incendio que
parece indominable supera cualquier percepción a través de fotos o videos.
Consultada por esto, Romina Stoessel reflexionó: “A veces son sentimientos
desencontrados, porque al ver el avance y la velocidad del fuego, creés que
nunca va a parar y te da mucha impotencia, porque no podés creer que se sigan
quemando tantos bosques y tantos pastizales. Ahí entra la parte en la que, más
allá que aparezca el cansancio o el calor, se genera una adrenalina que lo
único que querés es salir adelante y combatir”.
Aporta algunos datos: en
Corrientes se estima que se quemó un 15% del total de la superficie provincial.
Dentro del Parque Nacional Iberá, el portal Cambyretá se quemó al 100%. En San
Nicolás el porcentaje no fue menor: entre un 80 y un 90%. En otro de los
portales, de las 11.000 hectáreas, se quemaron 9.000. La pérdida de fauna también
fue considerable.
Sobre el origen del fuego, la
brigadista dijo: “Hay varias teorías de cómo se originó el fuego. En Corrientes
hubo muchos focos simultáneos. Algunas de las causas pueden haber sido quemas
que se hacen por basura en épocas en las que no está permitida. Por ahí hay
mucha forestación y con un vientito el fuego se va, y cuando agarra eso, es muy
difícil bajarlo. Venimos de índices bastantes extremos en la última temporada”.
“Buscamos tener estabilidad y que el pago sea acorde a nuestro trabajo”
El trabajo de quienes se
arriesgan por los demás merece reconocimiento. Además de la valoración por
parte de la sociedad, también es relevante que sus condiciones laborales seanacordes a las tareas que desempeñan. Lamentablemente, su rol suele ponerse de
manifiesto ante eventos como el de Corrientes.
Consultada por este punto, Romina
Stoessel dijo: “Los protocolos dicen una cosa, pero el trabajo en terreno va
obstaculizando que haya descanso adecuado. Nosotros no deberíamos trabajar más
de 10 horas consecutivas, y no se puede repetir más de tres días a la semana.
Pero la realidad es que cuando hay incendios, vos no tenés ni sábados, ni
domingos. No hay un horario. La misión es ir, combatir y tratar de combatir el
fuego, que no avance más”.
En cuanto a la situación laboral
de sus colegas, mencionó: “Después de años se logró un Convenio Colectivo de
Trabajo, que no se cumple al 100% porque seguimos siendo contratados anuales. A
fin de año, todos los años existía el miedo de decir que, si el Estado Nacional
no tiene el cupo, queda el peligro de quedar afuera. Al tener el Convenio Colectivo,
aunque seguimos siendo contratados, ya no existe este miedo. Pero estamos
bastante lejos”.
Y añadió: “Hoy por hoy tenemos
problemáticas con el tema del reencasillamiento. Cada brigadista tiene su
categoría de acuerdo a las tareas que cumple, y eso no se está respetando. El
salario es bastante precario, y más con la inflación que hay mes a mes. Y
después que no se reconoce como un trabajo de riesgo. Es importante esto. Que
se nos establezca un plan de jubilación anticipada, porque no podés llegar con
50 o 56 años con un trabajo en el que el cuerpo se te desgasta demasiado”.
Asimismo, puso de manifiesto que
“Después se van dando problemáticas particulares de cada Parque. A veces no nos
llega la ropa anual para trabajar todos los días. Hay muchas problemáticas,
pero hoy por hoy lo que más buscamos es que nos reconozcan y pasar a planta
permanente. Tener una estabilidad y un sueldo fijo y un trabajo que sea bien
pago, de acuerdo a nuestro laburo.
En referencia a las tareas de
coordinación entre brigadas de todo el país y ante un operativo de gran
magnitud, Romina Stossel señaló: “Creo que hubo un buen funcionamiento en esto
de convocar a toda la fuerza que exista en el país porque, de hecho, hay gente
preparada en todo el país.
No obstante, reflexionó: “En el tema
de los recursos materiales por ahí no estoy conforme, porque cuando dicen que
hay tantas avionetas hidrantes o helicóptero, la realidad es que no se veían.
Si había una, o dos como mucho, es demasiado. Con esto el Estado tiene una
deuda bastante importante. Porque con estos incendios políticamente quizás fue
el momento de decir que se enviaron ciertos materiales, pero en el terreno no
se ven”.
“Ser
brigadista es un trabajo con un ambiente muy machista”
Aún persisten las diferencias
culturales entre aquello que, se supone, debería hacer un hombre y las tareas
de las que debería ocuparse una mujer. En este marco, las tareas físicas o de
fuerza suelen adjudicarse a los varones.
Acerca de este punto, y habiendo
sido ella la única mujer en la línea de fuego en los incendios de Corrientes,
Romina evaluó: “Se notan bastante esas diferencias culturales. De hecho, mis
primeros años fueron bastante costosos por esta diferencia cultural que existe.
Si bien yo ahora estoy más formada y más preparada, el machismo sigue
existiendo, y siempre nos encontramos con esos rasgos. Ser brigadista es un
trabajo con ambiente muy machista. Cuesta bastante que entiendan, si bien hay
diferencias anatómicas, que estamos capacitadas para poder hacer el mismo
trabajo y hacerlo a la par”.
“La realidad es que somos pocas brigadistas mujeres en la administración de Parques Nacionales, y la mayoría van a ser radio operadoras. Si no te ponés un poco firme en insistir que te gusta salir al campo, quedás ahí perpetua”, concluyó.


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